domingo, 1 de noviembre de 2020

¡Nos casamos en medio de una pandemia!

Para cualquier pareja que se haya casado este año compartimos las mismas pesadillas. En nuestro caso llevamos soñando con nuestra boda dos años, elegimos la fecha con mucho cariño, sin saber todo lo que el 2020 nos iba a regalar. Cuando nos confinaron en marzo pensamos que quedaba muy lejos de septiembre y que aún tendríamos la suerte de seguir con nuestros planes. 




Todo parecía indicar que el susto ya había pasado y que quizás habría una recaída pero esperamos que fuera después de la boda. Pero no fue así. Lo peor de este verano fue el no saber. No saber cuántos podríamos ser o cómo lo podríamos hacer. O si simplemente, nuestros amigos querían estar con nosotros ese día. Ellos intentaron no preguntarnos por el tema y evitar conversaciones incómodas. Porque no sabíamos que debíamos responder. 

Primer consejo: ¿aplazamos o no?


El mes de julio fue muy difícil, evitaba hablar con nadie porque la mayoría opinaban que no íbamos a poder casarnos y eso no lo quiere escuchar ninguna novia. Así que agradezco a todos aquellos que nos dejaron tiempo para tomar la decisión y no nos metieron prisa. Así que este es mi primer consejo, tomaros tiempo a la hora de tomar la decisión y pensad que es lo más importante de ese día. Para mí éramos Albert, yo y los papeles. Ese era la meta final. Así que decidimos mantener la fecha de nuestro enlace y aplazar la celebración. 

Durante las noches sin dormir apareció en mi cabeza el concepto de bodas líquidas. No he visto nunca algo más adaptable que las cosas líquidas. Lo que nosotros planteamos era que el día de la boda estaba todo el mundo invitado al ayuntamiento. Si nuestros amigos podían y querían venir eran bienvenidos. Si el día anterior, porque las cosas cambiaban por momentos, nos confinaban en casa y solo podíamos estar Albert y yo no había ningún problema. 

Segundo consejo: avisar a los proveedores


Una vez lo decidimos fue todo muy rápido, como si todo estuviera preparado. Una boda exige mucha organización y coordinación entre los proveedores así que fue fácil. Lo primero que hicimos fue hablar con nuestro proveedor más importante que era la masía donde nos íbamos a casar. No nos puso ninguna pega, creo que quedó muy aliviado que le pidiéramos otra fecha para el año que viene. Cuando nos confirmó la fecha del próximo septiembre empezamos a llamar a los otros proveedores. Algunos de ellos no los íbamos a necesitar hasta el año que viene y todos nos dijeron que no había ningún problema en pagar más adelante.

Tercer consejo: reunir el nuevo equipo de proveedores


También es cierto que algunos de ellos los necesitábamos aún para este año. Así que les explicamos que en un principio íbamos a hacer una pequeña celebración con la familia y que seguíamos contando con ellos con todas las medidas de seguridad, siempre y cuando no nos confinaron el día antes. ¿Sabéis lo mejor? Que todos dijeron que sí, que estaban encantados de trabajar con nosotros este año y el siguiente. 

El seating del ayuntamiento



Mi modista estaba emocionada, se ofreció arreglar lo que hiciera falta el vestido para el siguiente año y me cosió una mascarilla a conjunto. Hablamos con el fotógrafo para explicarle cómo lo íbamos a hacer. Pedimos una tarta de boda más pequeña. También pedimos menos detalles de boda para este año. A la floristería le explicamos que iba a necesitar dos ramos. 

Cuarto consejo: coordinados con los del convite.


En nuestro caso la masía quedaba reservada para el año que viene y buscamos un restaurante más pequeño para esta ocasión. Tuvimos mucha suerte con el restaurante de unos amigos de Albert. Nos explicaron que cerrarían el restaurante solo para nosotros y que concretaríamos todo la semana antes de la boda, así que no sabíamos que iban a servir de cena pero tampoco sabíamos si íbamos a poder ir todos o estaríamos otra vez confinados. 

Quinto consejo: reducir la lista de invitados


Una vez ya teníamos la segunda fecha de la boda y teníamos la capacidad del nuevo restaurante, tuvimos que reducir la lista de invitados. Así que priorizamos a la familia, los amigos más cercanos y la gente que vivía cerca de donde nos casamos, si les daba por confinar geográficamente nos aseguramos este tiro. Ese fue uno de los momentos duros, decir “tú sí” o “tú no” o si quieres venir va a tener que ser sin tus hijos. Reducimos la lista un 75% de los invitados. 

Sexto consejo: avisar a todos los invitados


Después de todo esto tocaba avisar a todo el mundo. Empezamos por la familia y los padrinos de boda. Albert prefirió mandar WhatsApp y yo llamé a los míos. La pena de no poder invitar a todos se mezcló con las muestras de apoyo por parte de todos. Tanto si estaban o no invitados en la pequeña ceremonia, muchos se ofrecieron a ayudar y es aquí cuando te das cuenta de las personas que tienes a tu alrededor. A los invitados que iban a venir este año les advertimos que volveríamos a llamar a finales de agosto para saber si iban a poder asistir y así avisar al restaurante. 

El lema del año que viene



La temática de nuestra boda era los viajes, como no, y como invitación habíamos entregado unos billetes de avión. Nuestros invitados lo que tenían que hacer era hacer un check in para confirmar la asistencia. De este modo teníamos el correo electrónico de todos. Así que decidimos mandar un correo a las compañías aéreas explicando la situación. Aprovechamos para dar gracias a todo el mundo y dejar muy claro la nueva fecha. 

Séptimo consejo: los detalles


Ya hablaré más adelante de cómo organizar una boda, pero mi truco es pensar minuto a minuto que va a pasar y que voy a necesitar. Entonces empezamos a reorganizar los pequeños detalles. Por ejemplo, el ramo me lo iban a traer en la masía pero ya no. Así que como Mario iba a entregar el ramo le pedí que fuera recogerlo a la floristería. Luego estaba el tema del transporte, yo no había calculado eso para mi boda y, de hecho, llevaba un vestido muy grande. Por suerte Ramón se ofreció a ser mi coche nupcial y juntos pensamos en decorar un poco el coche. También nos habíamos quedado sin suite nupcial y para ello Albert me preparó una súper sorpresa. 

Octavo consejo: las medidas de seguridad


Fue un reto creativo integrar las medidas de seguridad (la distancia social, el gel hidroalcohólico, las mascarillas…) dentro de la fiesta. Por ejemplo, compramos botecitos de gel hidroalcohólico para que los padrinos de boda pudieran ofrecerles a todos los invitados durante toda la fiesta. Cuando mandamos el correo diciendo que aplazamos el evento, comentamos que lo celebraremos con mucho alcohol y luego especificamos que sería gel hidroalcohólico. Cuando nos confirmaron la hora del ayuntamiento y avisamos a nuestra familia de la hora y les recordamos lo de las mascarillas. En el ayuntamiento también nos aseguramos que se pudiera cumplir el distanciamiento social para que nadie se contagiara y nos pidieron que asignaremos un asiento a cada invitado. Estos son algunos ejemplos de cómo celebrar una boda en medio de una pandemia. 

Noveno consejo: maquillaje y mascarillas. 


Creo que si lo googleas encontraréis millones de opciones en YouTube. Pero os contaré lo que hicimos. Mi primera opción siempre fue maquillarme yo misma. Pensé en un maquillaje centrado en los ojos, waterproof porque sabía que iba a llorar. La piel era muy natural y los labios nude. Cómo sabía que me iban a hacer fotos sin mascarilla decidí maquillarme toda la cara y cuidar bastante la zona donde va la mascarilla. Para ello es esencial un buen primer, una base de larga duración y una buena fijación después. También ser muy consciente que va a ser la parte del maquillaje que más va a sufrir y quizás necesita ser retocada en algún momento. 

Décimo consejo: Disfrutad del proceso


Al fin y al cabo esto lo hacéis por vosotros, para pasároslo bien. También para que se lo pase bien la gente a la que queréis y celebrar un día tan bonito con la gente a la que le tenéis tanto cariño. Así que tened esto siempre en mente cuando organicéis vuestra boda, más aún en estos días que corren, porque la fiesta empieza en el momento que empezáis a soñarla. 


Hasta aquí el primer episodio de Tiempo entre Botas. Realmente espero que os guste porque aún quedan unos cuantos capítulos más. El mes que viene haremos con Albert el Tag de la boda para ponernos en contexto de nuestra boda.

Adriana

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