domingo, 21 de marzo de 2021

Organizar una boda desde cero

Mucha gente me ha preguntado si yo sabía que Albert me iba a pedir matrimonio en 2018. No, no lo sabía, sencillamente me encanta grabar nuestra vida juntos. Tengo los materiales, así ¿por qué no iba a grabar un fin de semana juntos como hago siempre?



Esto ha dado pie a que quiera grabar también cómo hemos organizado esta boda. Desde el día que nos prometimos hasta el día que nos casamos pasaron 2 años, 2 meses y 24 días en los que organizamos nuestra boda. Fueron días muy intensos y os lo he querido explicar de forma organizada, por temas. Intentaré no irme por las ramas y centrarme solo en nuestra historia. Si queréis un video de consejos y dramas lo puedo hacer.

Hay tres tipos de prometidos: los que lo tienen muy claro y los que no lo tienen nada claro, y luego están las medias tintas. Nosotros somos más de lo primero. Teníamos muy claro donde nos queríamos casar, qué tipo de ceremonia queríamos, donde nos queríamos ir de luna de miel, cuál sería nuestro fotógrafo, … Hasta que detalles íbamos a dar el día de la boda. ¿Eso significa que éramos poco flexibles? La verdad es que sí pero tuvimos que adaptarnos a las circunstancias.

Lo más básico


Lo primero que hacemos cuando empezamos a planear un evento así es abrir Pinterest y bañarnos en inspiración. Pero nadie te cuenta que es lo que te va a facilitar, y mucho, el trabajo. Para empezar Albert y yo nos abrimos una cuenta bancaria para pagar todos los gastos compartidos de la boda a la vez que cobrar todos los regalos. Si lo hacéis acordaros de pedir tarjetas para facilitar dichos pagos.

Otra cosa que hicimos fue abrir un correo conjunto, desde donde hablábamos con todos los proveedores. De esta forma el otro puede estar al tanto de los correos y sin tener que ir reenviando correos tu mismo y que se pierdan en la bandeja del otro. Aparte que da una imagen más profesional. No es lo mismo recibir un correo de morenita69@gmail.com que otro con vuestros nombres o apellidos.

Y en tercer lugar los grupos de WhatsApp. Cread solo los necesarios. Por ejemplo, yo creé un grupo con mis damas de honor y otro en Instagram para no saturar la memoria del móvil con ideas de Pinterest. Pero con los chicos de Albert no lo hicimos hasta un mes antes para poder atar todos los cabos sueltos. Y ya no hubo más grupos de WhatsApp. Además que en esos grupos solo se hablaba de la boda, porque a una le hace mucha ilusión pero seguramente no es así para el resto de gente del grupo. Así que en ese espacio ellos sabían que iban a encontrar toda la información y que la podían leer cuando les fuera mejor.

Expediente matrimonial


Los papeles del expediente matrimonial teníamos que empezar justo un año antes de casarnos. Antes no, porque caducan, pero que sepáis que los trámites se alargan. Los tenéis que pedir en el Registro Civil de donde estéis empadronados. En nuestro caso fue en Barcelona. Allí os dan una lista de documentos que necesitáis aportar. Nosotros empezamos recogiendo documentos en septiembre y terminamos en marzo, imaginaros.


Nos dieron el visto bueno una semana antes de que confiaran en España entera. Tenían que llamarnos para ir a declarar que no había ningún impedimento para realizar nuestro enlace. Yo tenía miedo que la cosa se alargara tanto que no tuviéramos el expediente matrimonial listo para la boda.

Por suerte nos llamaron a declarar en mayo. Anna fue nuestro testimonio. Llevamos mascarillas, guantes y nuestro propio bolígrafo, fue toda una experiencia. Desde el pasillo y a distancia nos hicieron cuatro preguntas rápidas y nos dijeron que estaba todo correcto y que mandaban nuestro expediente donde nos íbamos a casar.

Cuando decidimos que aplazamos la boda pero que igualmente queríamos firmar los papeles decidimos que nos casaremos en ese ayuntamiento para no mover el expediente, por miedo a que se perdieran los papeles.

Vero, Mario, Anna y Alfonso


El tema de las damas de honor, o como nosotros lo llamamos, “el padrino de boda” es una historia muy interesante. Nosotros siempre habíamos pensado que eso de las damas de honor era algo muy americano y muy de adorno. Cuando me prometí no podía darme cuenta cuánta ilusión hacía a mis familiares y amigos esta celebración. Así que una tarde quedé con Vero y estuvimos hablando. Es una historia muy interesante y creo que será mejor que las invite un día a hablar en Instantes de Tiempo.

El Pati Blau y La Masia Miravall


Una de las primeras decepciones que nos llevamos cuando empezamos a organizar la boda fue que no podíamos casarnos donde siempre habíamos soñado. Así que empezamos a buscar otras opciones. Fuimos al Fira nuvis Lleida y allí encontramos el Espai Miravall.

Nos gustó mucho Alexandra, que es la organizadora de Miravall. Nosotros buscábamos un sitio donde se hiciera un convite como en Rumanía pero con comida catalana, cosa que no fue nada fácil. Además Alexandra nos explicó todas las facilidades: podíamos arreglarnos allí, nos podíamos casar y cenar en el mismo sitio, ... Ella me gustó muchísimo desde el primer momento porque es una de esas personas que buscan soluciones a cualquier pequeña duda que puedas tener. Incluso te plantea cosas que a ti se te pasaban por alto.



Luego vino toda la pandemia y tuvimos que dejar el tema de la masía de un lado y buscar otro sitio donde celebrar el convite. Cuando hablamos de casarnos con Albert me pregunto que tal el Pati Blau, pero lo descartamos en un principio porque era muy pequeño. Así que cuando nos dijeron que teníamos que reducir el número de personas llamamos enseguida y nos dieron todas las facilidades del mundo. Nos reservaron el restaurante entero para nosotros y flexibilizar el número de comensales y el seating hasta una semana antes de la boda.

En este punto quiero aprovechar para comentaros un par de cosas. La primera, quizás os ofrezcan un convite tipo cóctel de pie. “Porque a la gente no le importa estar de pie” os dirán. Os juro yo que la mitad de vuestros invitados, que normalmente llevan tacones, no les va a hacer ninguna gracia estar de pie y cuando sea el momento de ir a bailar les dolerá todo.

En cuanto dejar a la gente, que se siente dónde quiere, os puede pasar que enfrente de todo, muy cerca de la mesa de los novios, se siente gente que tiene poca relación con vosotros y no deja sitio para sentarse la familia. También nos puede pasar que el novio termine sentado en una mesa diferente de la novia. Y luego os voy a ser sincera, lo de montar mesas ha sido una de las cosas más divertidas que he hecho mientras he estado organizando mi boda.

Cal Senzill


Creo que esta fue la decisión más fácil y feliz que tuvimos que tomar. Ya en 2015, cuando hablábamos de casarnos, queríamos que Cal Senzill fuera quien nos hiciera los detalles de boda. Porque pensamos que es mejor regalar algo de comer que los invitados puedan volver a comprar cuando quieran que regalar algo que tengan que sacar el polvo. Cuando nos dijeron que sí y nos enseñaron todo lo que podían hacer nos hicieron muy felices. Además me gusto mucho que nos hicieron participar bastante en el proceso de creación, aunque sinceramente confiábamos mucho en ellos.



Toni Prim


También estuvimos mirando muchos fotógrafos. Al final nos decantamos por Toni Prim porque yo ya había trabajado con él y a Albert le encantaba la idea que fuese de Lleida. Él siempre dice que si son de Lleida tienen más puntos para trabajar con nosotros. Con el dilema que nos encontramos era que su fotografía es mucho más atemporal de lo que habíamos visto pero también tenía mucha más experiencia y al fin y al cabo él era lo que siempre habíamos querido. Cuando le explicamos que aplazamos la boda un año pero que queríamos que viniera igualmente a la ceremonia más íntima le encantó la idea y nos dijo que éramos la primera pareja que les haría un doble reportaje de boda. La verdad es que en ese momento nos animó mucho.

Cymbeline


El tema del vestido, no es solo un vestido, también me gustaría poder hablarlo tranquilamente en otro vídeo. Lo que nosotros hicimos fue buscarlo un año antes porque hacía mucho calor en septiembre y mi madre tenía miedo que fuera de manga larga. Así que pedí cita en algunas tiendas de Barcelona que me hacían especial ilusión y empecé a probarme vestidos.

No tenía muy claro que vestido quería o que material, mi recomendación es que os probéis de todo. Mi vestido es una princesa de mikado y en cuanto me lo puse sentí que era para mi. Obviamente tuve mis dudas y quise probarme algo más pero ninguno era como ese. Cuando nos confinaron le eché mucho de menos así que cuando fui a probármelo otra vez en mayo prometimos vernos una vez al mes y cuando llegaba el día de la prueba era mi día favorito del mes. Ya os contaré más en otro vídeo.

Flor de té


Cuando contratamos la Masia Miravall ya venía todo el tema de la decoración floral incluida en el precio. Y no solo eso, sino que además también me traería a la masía mi ramo de flores. Al principio pensaba que teníamos que ir todos lo que necesitábamos ramos y solapas a la floristería. Pero en verdad solo es necesario que la novia elija su ramo porque de él es donde sacan el resto de ramos de las damas de honor y las solapas de los hombres. Además, cuando le expliqué que iba a necesitar dos ramos enseguida me dijo que no me preocupara por nada que ella lo organiza. Uno de los chicos de Albert fue a buscarlo el mismo día para entregármelo.
Invitaciones

Las invitaciones fue una de las cosas que más me gustó hacer. Una tarde tonta diseñé unos cuantos boardings pass, porque la temática de la boda eran viajes. Eso fue en marzo del 2019. Le enseñé a Albert y escogimos lo que más nos gustaba de cada una para hacer nuestra invitación. Uno de los retos era integrar el número de cuenta bancaria a la invitación y lo pusimos como código del billete.

Luego fuimos a una copistería a pedir un papel típico de billete de avión. La chica de la copistería fue un sol y nos ayudó en todo. Así que otros trabajos de copistería que necesitaba fui directamente a ella. Las imprimimos en noviembre del 2019. Y quedamos con los padrinos de boda para armarlas.



Alfonso y Albert se dedicaron a recortar un trozo de papel craft para envolverlas. Mario fue el rey del sello, sello todas las etiquetas y papeles que le dimos. Vero se encargó de envolver las invitaciones con el papel craft y atar las etiquetas. Y yo me encargué de escribir a mano el nombre de todos los invitados. El papel más importante fue mi madre que preparó la cena para todos.

Nuestra intención era entregar las invitaciones a mano por Navidades. Reconozco que fue una tarea titánica quedar con todos e ir dando invitaciones pero veías la reacción de la gente al momento y eso no tiene precio.

Teníamos, por otro lado, que mandar las invitaciones a todas aquellas personas que vivían en el extranjero. Con ello nos ayudó Anna. Fuimos a comprar unos sobres especiales, escribimos las cartas, las direcciones, lo ensobramos todo y lo mandamos por correo esperando que llegasen como postales de Navidad.

Y para terminar hoy de la forma más bonita posible os quiero decir que el día de mañana no me voy a acordar de todos estos aspectos más prácticos de organizar una boda sino que me acordaré todos los buenos momentos que me lleve organizándola. Ese también es un buen consejo. Hay un montón de anécdotas y un montón de personas a quien quiero agradecer.


Recuerdo una tarde con una amiga que me saco todos los vestidos de novia de su familia. También recuerdo algunos amigos que se compraron trajes especialmente para la ocasión y qué nombres los quisieran enseñar hasta ese día pero que me dijeron que eran muy guapos porque querían estar a la altura. Recuerdo a mi familia diciéndome que pasase lo que pasase ellos iban a estar ese día junto a mí. O todas aquellas personas que no pudieron estar con nosotros ese día pero aun así abrir una botella de champagne y brindaron con nosotros que sé la otra punta del mundo. A todos vosotros gracias, no solo por venir, sino por ayudarnos a hacer de aquel día un momento maravilloso.

Espero no haberme dejado ningún tema por tocar y si tenéis alguna duda me lo podéis dejar en comentarios y estaremos encantados de ayudaros con vuestra boda. Si no sabéis por dónde empezar en el restaurante os van a dar un pack básico pero que si queréis personalizarlo lo podéis hacer, lo único que os va a costar.

Adriana

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