domingo, 11 de octubre de 2020

Los castillos que pasaron de moda

La semana pasada, hablando sobre los distintos elementos de los castillos me fije que poco tienen que ver los castros con los con los castillos románicos, así que hoy vamos a ver la evolución de los castillos a lo largo de la historia. 




En España, por su historia, se conservan muchas ruinas de castillos. Pues si construían un castillo para defender una frontera, pero esta avanzaba, el propósito defensivo o militar del castillo desaparecía. Después de haber visto las características de los castillos podemos entender que eran sitios oscuros y fríos donde no apetecía vivir. 

Los castros


Tal y como hablábamos la semana pasada, al inicio de los castillos están en los castros. Quizás los más famosos son los gallegos pero en Lleida hay algo muy parecido que son el Vilars d’Arbeca, que algún día iremos con Instantes de Tiempo. No son como el típico castillo que pintábamos de niños sino más bien una ciudad cercada, incluso con foso. Estos fueron los primeros castillos.

Fortalezas romanas


Después de esto vinieron los romanos, los cuales vieron en los castros una gran idea. Pero como la mayoría de cosas que hacían los romanos lo tenían que perfeccionar. Ordenaron el interior de sus fortalezas en cuadrículas y le dieron un aspecto mucho más cuadrado, con las esquinas redondeadas. ¿Os acordáis porque? 

Torre de la Manresana

Las primeras torres


A la caída del imperio romano, se reciclaron muchos de sus castillos y fortalezas. Algunas de ellas eran simples torres que servían para comunicarse mediante señales las unas a las otras o para cobrar impuestos para pasar por un camino. Si esa torre empezaba a ser más importante, requería de más personal, se terminaba construyendo una capilla para ofrecer servicios religiosos y con el tiempo se terminó construyendo un castillo. La mayoría de castillos son pequeños, pero a medida que se venía a vivir más gente se construía un pueblo fuera de la primera muralla y se construía una segunda muralla. 

Castillos románicos


Lo que todos estabais pensando son los castillos románicos, se dieron en España a raíz de la conquista que empezó Don Pelayo en Covadonga y se terminó con la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos. Se caracterizan por ser castillos muy cuadrados, para nada bonitos, colgado en lo alto de un peñasco, de difícil acceso. El mejor ejemplo que tenemos es el Castillo de Loarre pero aún quedan algunas ruinas esparcidas por todo el territorio.

Castillo de Loarre

Fortificaciones góticas


Ya en tiempos de paz, algunos de ellos fueron modernizando hasta llegar a ser auténticos palacios fortificados y la residencia de los señores feudales. Esto se puede empezar a observar a partir del siglo XIV. Los castillos góticos se sitúan en poblaciones, siendo más bien palacios y por lo tanto prima la belleza antes de que la defensa, al contrario de los antiguos castillos.

Ciudadelas renacentistas


También es cierto que, con la evolución de la guerra, muchos de ellos perdieron su función defensivo-militar, ya que antes del siglo XVI el uso de armas de fuego era escaso y la defensa de un castillo se centraba en su verticalidad, que no pudieran entrar. A partir de la generalización del uso de armas de fuego de pólvora gruesa, donde literalmente se agujereaban las murallas. Los castillos se convirtieron en ciudadelas. Lo que significan castillos con gruesas murallas. 

Palacio de Hofburg



Palacios barrocos


Luego me puse a pensar porque los castillos pasaron de moda. Si os fijáis no volvemos a ver castillos hasta que Hollywood le da por hacer películas de héroes medievales. Hemos comentado que los castillos no dejan de ser botines de guerra que los reyes obsequian a sus vasallos, en un sistema de feudalismo. ¿Me seguís? 

Pues llegó un momento que el feudalismo se reemplazó por un sistema político llamado absolutismo en el que el rey mandaba por encima de todos sin depender de sus vasallos. Este cambio porque la mayoría de monarquías europeas empezaban a tener un territorio para gobernar demasiado amplio y difícil de gobernar. Con una sola voz cantante resultaba mucho más fácil. 

En definitiva, si tu propósito es quitar poder a tus vasallos lo que no harás es darles permiso para que actualicen sus castillos, aumenten su poder militar y puedan hacerte sombra. Por lo tanto los castillos caen en desuso. Lo que sí que hacen es gastar todo el dinero en demostrar su poder absoluto en palacios barrocos. El mejor ejemplo de esto es el Palacio de Versalles que mandó construir Luis XIV o, también el Palacio de Hofburg, en Viena


Y con esto y un bizcocho doy por terminado el día de hoy. Dejadme en comentarios si os gustan más los castillos robustos o preferís un palacio con todo lujo de detalles. Y nos vemos la semana que viene a ver si somos capaces de distinguir entre un alcázar y una ciudadela. Dejadme en comentarios cuál es vuestro estilo favorito.¡Y que tengais una feliz semana!

Adriana

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